18 mayo 2012

#14. EL SUEÑO DE LA CIUDAD - Andrés Vidal

Había acabado LA CASA DE RIVERTON y justo en ese momento en el que estás escogiendo una nueva labor con la arroparte, una invitación a un club de lectura llegó a mi buzón. ¿La historia? EL SUEÑO DE LA CIUDAD de Andrés Vidal.
Así que, ni corta ni perezosa, me hice con el libro y me dejé atrapar por su páginas. La verdad es que no tenía esperanzas de terminarlo antes de que se diera por cerrado el club, no creía que fuera a poder aportar gran cosa al grupo, pero... estaba muy equivocada. EL SUEÑO DE LA CIUDAD es, entre otras cosas, una lectura rápida y bastante seductora.


«En la Barcelona convulsa de 1914, Dimas Navarro, hijo de inmigrantes, se niega a aceptar su destino como mecánico en las cocheras del tranvía. En su aspiración por escalar socialmente, logra ganarse la confianza de Ferran Jufresa, el ambicioso heredero de una de las familias de joyeros más importantes de la Ciudad Condal. Sin embargo, no cuenta con un serio obstáculo: la atracción hacia Laura, hermana menor de Ferran y una mujer avanzada a su tiempo, que compagina su trabajo en el obrador familiar con su colaboración en el taller de la Sagrada Familia de Gaudí.


Traición y lealtad, amor y odio, pasión y venganza se entrecruzan en El sueño de la ciudad, una trepidante novela cuyo telón de fondo es la construcción del símbolo más representativo de la ciudad de Barcelona» 


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    La historia se caracteriza por una dualidad constante. Aún antes de enredarte entre sus hilos ya percibes esa dualidad: el libro se estructura en torno a los siete pecados capitales y sus siete virtudes antagonistas. Cada una de esas partes contiene un pedacito de vida acorde al pecado y su virtud, y es que... ¿acaso no están presentes en mayor o menor medida en el devenir de este mundo? Siempre hay un pecador y un virtuoso, y en la mayor parte de los casos encarnamos ambas cosas.
    Los personajes también padecen esa dualidad: Dimas y Juan (su padre), Dimas y Laura, Ferran y Laura, Ferran y Francesc (su padre)... Sólo por hacer alusión a algunos, pero podríamos encontrar más parejas. Aunque prácticamente todos experimentan una evolución a lo largo de la historia, en algún momento han encarnado la virtud del pecado del otro, o el pecado de la virtud.
    El escenario: Barcelona y una época difícil de nuestra historia. Todos aquellos apasionados de la ciudad condal disfrutarán de esta novela. Andrés Vidal nos hace partícipes de su evolución urbanística... la vida de sus ciudadanos... todo ello con todo lujo de detalles.
    Y dentro de ese escenario, la Sagrada Familia, donde todo confluye y a la vez todo se diluye. Un símbolo de unidad, de esperanza, de entendimiento entre los polos... de trabajo duro persiguiendo un sueño. Un proyecto que no verá finalizado su propio creador pero ¿¿acaso verán nuestros ojos concluido nuestro propósito de un mundo mejor??

Lo mejor de la novela:

  • La incorporación de Gaudí como un personaje más. Sus palabras y la descripción de sus ademanes, de su porte... me ha encantado.
  • El pedacito de nuestra historia que nos regala, y que nos hace ver que... al final... hay cosas que no cambian por mucho tiempo que pase.
  • Los valores que transmite: ¿¿Verdaderamente el fin justifica los medios??, el dinero... la buena posición... ¿¿realmente dan la felicidad?? Sí, lo sé, son tópicos que tal vez podemos responder en este mismo momento y sin haber leído esta historia, pero... hay mil y una formas de hacer llegar estas reflexiones y me ha gustado la que ha empleado Andrés Vidal.
  • La fotografías antiguas que incluye. Siempre me ha gustado ver imágenes de otros tiempos, ¡¡resulta tan increíble ver como han evolucionado las ciudades!!

Lo peor:

  • Lo peor no es nada malo, y seguramente para muchos será lo mejor, pero para una simple turista de Barcelona (que es cómo yo me considero) situar los barrios y seguir el croquis que Andrés Vidal nos plantea y describe no siempre es fácil.




«Gaudí era consciente de que por muchos años que viviese y pese a ser la Sagrada Familia el proyecto que lo había visto nacer como arquitecto, no sería capaz de verlo terminado. Por eso huyó del proceso habitual de construcción de un edificio, que suele ser en hileras horizontales, y optó por construir una parte completa, para obligar de algún modo a que la construcción del templo no se detuviese y continuase tras su muerte»

«(...) con los poderosos no conviene pensar demasiado, pero sí recordar. Y cada información es valiosa a su debido tiempo, ni antes ni después».

«- En el arte no hay maestros, Laura - dijo Gaudí -. El único maestro es uno mismo»

«- A veces las cosas no llegan cuando se las desea.
 - Y cuando llegan, parecen no estar ahí - completó Dimas»

«Sin la verdad iluminándonos, todo lo creado permanece en las tinieblas, que siempre nos confunden, nos impiden entender. No quieras transitar a través de la oscuridad: busca siempre primero la luz»

«El amor se muestra a menudo mediante derrotas parciales, muchas más sentidas en la juventud. Con el correr de los años, la pasión se diluye en una sucesión de buenos momentos y los desengaños, que durante las primeras experiencias parecen absolutos, se van deshaciendo como las marcas de tiza en la ropa»


Andrés Vidal

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