04 mayo 2012

#13. LA CASA DE RIVERTON - Kate Morton




   Hasta ahora no había leído nada de Kate Morton. Su fotografía ha empapelado en los últimos meses todas las librerías gracias a El Jardín Olvidado y Las horas distantes (sus dos últimas novelas), pero no, aún no había sucumbido a las agujas de esta artista.
   Así que, hace menos de un mes, cuando me dispuse a escoger mi siguiente lectura me animé a dejarme arropar por sus costuras y ¿qué mejor que comenzar por la primera de ellas?


     
 


    Hoy, tras haber pasado la última página, sólo puedo afirmar que ha sido uno de los viajes más cálidos de los últimos que he hecho al mundo de la fantasía. La casa de Riverton es una novela tranquila, un cofre repleto de secretos y misterios que se irá abriendo tan lentamente que a veces tendrás la impresión de haber olvidado la trama real, de haber extraviado en tu memoria el paño de intrigas sobre el que se borda la historia. Pero, con elegancia y sutileza Kate lo posará de vez en cuando entre tus manos para que puedas percibir su textura... el material del que está hecho... y recordarte que sigue ahí y que sin él simplemente no sería posible el bordado.
    Y os preguntaréis: ¿cómo puedes olvidar la trama sobre la que gira la historia y los personajes?¿acaso la autora divaga tanto que pierdes el hilo? No, no existe divagación y, personalmente yo, no desharía ni uno solo de los puntos tejidos. Nuestra tejedora de historias te aleja del meollo adentrándote en la vida de la época... en las preocupaciones de los personajes... en sus desgracias y alegrías... en sus costumbres. Aquello que a priori puede resultar superfluo te sitúa de una forma tan sublime que te permite finalmente comprender a la perfección aquello de lo que parecía estar alejándote. 

      Sin grandes sobresaltos, con calma, me he empapado de la Inglaterra de principios del siglo XX. He bebido té con las damas y compartido extenuación con el servicio, he vibrado con las fiestas y sufrido con las imposiciones sociales, pero sobre todo he descubierto secretos familiares y me he sorprendido... apenado... alegrado... enfadado y enternecido con lo que ese cofre guardaba en su interior.
    Si buscas una novela de misterio ambientada en otra época a lo Agatha Christie, si no eres capaz de terminar las historias en las que abundan las descripciones o la paciencia no es tu virtud, tal vez La casa de Riverton no sea una libro para ti. Pero si te gustan lo personajes cercanos, las novelas que mezclan pasado y presente, los misterios familiares... y no te puedes resistir a la mera imaginación de un atrezzo propio de la alta sociedad de 1900, no dudes en dejarte enredar.

Lo mejor:
– El intercalado de noticias en formato periodístico para aclarar puntos que explicándose de otro modo hubieran roto el ritmo de la historia. Esta forma de ofrecerte ciertos puntos de la novela rompe la monotonía y cierra círculos que te ayudan a seguir adelante.
– Grace, protagonista principal de la historia, ha conseguido conquistarme. Conquista que definitivamente atesora en el momento del desenlace, cuando por fin todas las piezas ocupan su lugar y logro comprender todos sus fantasmas.

Lo peor:
– Algunas partes son predecibles, pero no ensombrecen el resto de sorpresas que se esconden.




«Mi cabello, que siempre fue claro, es ahora blanco como el algodón, y muy quebradizo. Su debilidad aumenta con el paso de los días y tengo la certeza de que una mañana me despertaré y comprobaré que he perdido hasta el último pelo, sólo encontraré en mi almohada unas hebras blancas que se esfumarán ante mis ojos. Tal vez no muera nunca, sino que simplemente continuaré consumiéndome hasta que un día, cuando el viento del norte sople, me transporte de aquí para fundirme con parte del cielo»


«Soy obstinada, lo sé. Pero no soy sorda y no me gusta que la gente suponga que lo soy. Mi visión es escasa sin gafas, me canso con facilidad, ya no tengo un solo diente propio y sobrevivo gracias a un cóctel de píldoras, pero puedo oír tan bien como siempre. Lo que sucede es que con la edad he aprendido a escuchar sólo lo que deseo oír»


«Mis mejillas están tan frías y mustias como un par de melocotones dejados demasiado tiempo en la nevera»


«No soy lo suficientemente romántica como para imaginar que la historia misma es quien desea ser contada, pero sí lo suficientemente honesta como para saber que quiero contarla yo»


«Mis pensamientos son esquivos. Surgen a gran velocidad, perfectamente definidos, y se escurren antes de que pueda aferrarlos debidamente, como si quisiera atrapar una mariposa. Ese revolotear me produce irritación»
Kate Morton 






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