02 abril 2017

#111 EL NIÑO QUE QUERÍA CONSTRUIR SU MUNDO de Keith Stuart

EL NIÑO QUE QUERÍA CONSTRUIR SU MUNDO
Keith Stuart
Alianza Editorial
464 páginas
Traducción de Mª del Puerto Barruetabeña Díez
Alex es un padre de treinta y tantos años. Quiere a su esposa, Jody, pero ha olvidado cómo demostrárselo. Quiere a su hijo, Sam, pero no lo entiende. Su matrimonio va a la deriva.
Jody es una mujer cansada de educar sola su hijo. Recrimina a Alex que solo viva para su trabajo. La ruptura no tiene vuelta atrás.
Sam tiene ocho años. Es maravilloso, sorprendente..., autista. Para Sam el mundo es un rompecabezas que tiene que aprender a montar solo. Sus problemas de comportamiento han provocado muchas tensiones entre sus padres que llegan a separarse.
La vida de Alex carece de sentido. Busca desesperadamente la manera de reconstruirla y de relacionarse con Sam. Para su sorpresa, descubre la pasión de Sam por el videojuego Minecraft. El juego les va a permitir encontrar a ambos un lugar en el que comunicarse y entenderse, redescubrirse cada uno; un lugar en el que establecer una relación más profunda entre los dos y cada uno consigo mismo.
¿Podrá esta familia fragmentada reconstruirse poco a poco, ladrillo a ladrillo? "El niño que quería construir su mundo" es una novela llena de emociones y muy divertida a la vez, a pesar del tema que aborda. Escrita con el corazón, inspirada en la experiencia personal del autor con su hijo, es una novela que hace reír y llorar al mismo tiempo.


El Trastorno del Espectro Autista engloba tanta diversidad como niños y adultos que lo padecen. Hay características comunes, ¿cómo no? si no fuera así no podríamos llamarlo colectivo, pero cada uno de los afectados es un ser humano único con sus propios matices.

Problemas en el correcto desarrollo del lenguaje, de las habilidades comunicativas y sociales... y en ocasiones afectación de otras áreas de aprendizaje (por añadidura o porque al final todo influye en todo). Todo ello con diferencias cuantitativas y a veces cualitativas.

Pero hoy no voy a centrarme en tecnicismos (eso daría para otra entrada), hoy no voy a hablar de diagnósticos ni de etiquetas; hoy voy a tratar la dureza de aceptar, superar e integrar en el hogar el autismo de un hijo.

La paternidad es uno de los cambios más importantes que se producen en nuestras vidas. Desde ese momento en que descubrimos que vamos a ser padres anhelamos lo mejor para nuestros hijos, e imaginamos todos esos momentos irrepetibles que dicho estatus incluye por defecto. Pero, entonces, nos topamos con una realidad que tal vez temíamos pero que no esperábamos; y debemos enfrentarnos a las presencias ausentes, a las planificaciones de rutinas, al esfuerzo por convertir en previsible un mundo cuya característica principal es que es imprevisible. Debemos aceptar el reto de ayudar a nuestro hijo a comprender ese mundo y vivirlo sin miedo y con la mayor plenitud posible, de conectarlo a nosotros y a lo que le rodea.

Y así llegamos hasta Álex, Jody y Sam. Los tres encarnan esta lucha y sus posibles consecuencias. El matrimonio de Álex y Jody hace aguas, aún están aprendiendo a comprender y a ayudar a Sam. Y es sobre todo Álex quien no sabe cómo enfrentarse a la ardua tarea que la vida le ha puesto por delante  de criar a su hijo, ni cómo poder disfrutar de él. Jody está desbordada y Álex simplemente no aborda, sus miedos le paralizan y antiguos fantasmas le empañan la mente.
Mindcraft

Entonces llega Mindcraft. Fue ese vídeojuego pero supongo que podría haber sido cualquier otro elemento con las características adecuadas para dar seguridad a un chico de la condición de Sam. En Mindcraft puede ser metódico, hacer una y otra vez lo que le gusta (construir) y, sobre todo, navegar en un mundo que tiene unas reglas establecidas e inalterables (todo lo contrario a ese en el que vive y que asusta tanto). Sam conoce a fondo esas reglas... las opciones de juego... y se siente seguro vagando en esos espacios virtuales que comprende a la perfección.

Álex comenzará a jugar con él y, por fin, se abrirá la brecha que lo acercará más a su pequeño. Padre e hijo se adentrarán juntos en un mismo mundo, tendrán objetivos comunes y, sobre todo, Álex comenzará a comprender a Sam, a abrirse a él y, lo más importante, se dará cuenta de que antes que autista Sam es su hijo, con una riqueza interior diferente pero tan grande como la de cualquier otro niño. Ese tiempo e intereses compartidos (además de otras circunstancias que se irán dando a nivel personal) irán mermando sus miedos, abriéndole los ojos a su realidad familiar y aportándole seguridad.

Mi impresión profesional global, a tenor de cómo se le describe a él y a su conducta, es que Sam no está tan afectado como otros pequeños con el mismo trastorno, pero es el claro ejemplo de que aún así el autismo pone la vida familiar patas arriba.

El niño que quería construir su mundo, aunque es una novela de ficción, en mi opinión tiene más valor como testimonio que literario puramente hablando. Keith Stuart fue animado a escribir sobre su propia experiencia personal como padre de un niño autista. La historia no se ajusta al cien por cien a su propia vida pero si ha echado mano de propias experiencias para acernarnos una novela que a mí me ha enternecido, porque no es más que el fruto de un padre que quiere hacernos ver que la vida es dura y que muy frecuentemente nos pone en coyunturas que creemos insuperables, pero donde menos te lo esperas se abre una ventana al cerrar una puerta.

Cada padre de un niño autista tiene su propia historia, y esta es una más que, como no podía ser de otra manera, en muchas ocasiones me ha conmovido. Una historia de aceptación y, sobre todo, de superación. Mi más sentida admiración a todas las familias.






Feliz  #DÍAMUNDIALAUTISMO


8 comentarios:

  1. La verdad es que me ha gustado. Y me ha ayudado a comprender una realidad co la que no estoy familiarizada.

    ResponderEliminar
  2. No tiene que ser fácil afrontar algo así. Muchos tienen la obsesión de que su niño sea el primero en correr, el que hace las fichas más molonas del parque y el primero en todo y más listo que nadie. Cuando tienes que enfrentarte a más dificultades de las normales, supongo que todo eso cambia. Si este libro sirve para consolar o animar a alguien, pues bien está. A mí, estos temas no me suele gustar leerlos en ficción porque creo que los adornan demasiado.
    Besines

    ResponderEliminar
  3. Hola,

    Acabo de leer otra reseña para este libro y, como le dije a esa amiga bloguera, me encantaría leer esta novela, parece que es una historia muy bella y sobre todo muy necesaria.

    Besos.

    ResponderEliminar
  4. Que lindo, ojalá todos los papás encontraran las herramientas necesarias para llevar esta lucha en la familia. Desde luego que solo el que la vive entiende la dimensión de la misma.
    Estoy algo conmovida y me parece una hermosa lectura.
    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Uff! Sí... creo que ya lo he comentado antes, son experiencias que uno no podrá entender si no las vive en su piel. Debe ser dificil ... muy dificil! Pero este tipo de historias nos ayudan a entender que siempre hay recursos, herramientas además de una fuerza interior para afrontar cualquier situación. ;)

    ResponderEliminar
  6. me puede resultar interesante este libro. Y es que cualquier trastorno pone patas arriba la vida familiar. Y aunque en este caso es sobre el autismo, (y en mi familia es un trastorno alimentario) pero la experiencia de esos padres, y su lucha, la aceptación y la superación, los puedo entender.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Te agradezco que comentes que el valor de este libro no es tanto literario (sin desmerecer que pueda tenerlo) como el testimonial. Es el reparo que a veces tengo para acercarme a libros que tratan determinados temas. Ahora, si me animo a leerlo (pues merecería la pena por acercarme a los niños autistas y a las dificultades que entraña para sus familias, de hecho ya he leído algún libro cuya trama recurre a este contexto) ya sé con qué me voy a encontrar.
    Besos

    ResponderEliminar
  8. Me gusta lo que comentas, y además me gusta para regalarlo a un par de personas
    Besos

    ResponderEliminar

¡Ánimate a darle a la aguja!
Tus tejidos aportan los colores más bonitos a mi patchwork.

Para afiliaciones u otros temas ajenos a esta publicación, por favor, envíame un e-mail y estaré encantada de leerte :)

DISFRUTÉ DEL CALOR...